Archivo de octubre, 2008

Las chicas post Clinton

Posted in Uncategorized on octubre 14, 2008 by retrofuga

Mentir o no mentir,  no es un dilema del universo femenino como la cuestión To be or not To be.

Hay mujeres, la gran mayoría, con una imagen distorcionada sobre lo que hacen y una idílica sobre lo que ellas creen que hacen. ¡Yo no coqueteo! Exclaman, pero en un café colocan su silla estratégicamente para observar a algún muchacho guapo que se encuentra en la mesa contigua… ¡Yo no mantengo velas prendidas!, aseguran otras, pero se relacionan en el plano profesional o amistoso con sujetos que las cortejan abiertamente o que incluso trataron alguna vez de besarlas a la fuerza.    Ese muchacho me es indiferente, exclama otra conocida, pero al entrar a su blog me doy cuenta que es una calca absoluta del que fue escrito por el sujeto en cuestión, incluso con sus entradas, cabezas de texto, construcción de anécdotas, remates y muletillas como «Teoría de…»

Lo mas tierno de todo es la obviedad de estas mujeres para mantener su bandera de «no coquetas». En la sociedad contemporánea el término «coqueta» ha pasado de significar «putería» a ser considerado sinómimo de «mujer tonta»… algo devastador en tiempos donde todas las mujeres han añadido a la competencia sexual, la competencia profesional e intelectual… ¡ya no puede haber mujeres tontas! por lo tanto las coquetas pasaron a la historia, al menos en la manera tradicional… hoy el secreto se encuentra en negar verdades obvias a toda costa, como el tierno Bill cuando afirmaba con respecto a Mònica «Yo sólo he mantenido una relación profesional con Miss Lewinsky»

¿Una desgracia para los hombres? Al contrario, debemos regocijarnos. Ahora tenemos un espectáculo de humor involuntario en cada esquina, en cada restaurante, en cada reunión y fiesta. No hay nada más divertido que observar a una mujer que intenta no parecer coqueta o «miradora de menús», pero que pelea por sentarse en una silla específica, justo en el ángulo de visión de un guero hipioso con barba rala, apenas ayer fui testigo indirecto de esa escena.

Retrofuga: Mi amiga Mariana le decía a su novio, un actuario bastante fiel y honesto: ¿Gustarme eseeeee?? ¡Estás loco! Poco después se embarazó y hasta después de dos años de casados le confesó a su marido que su hijo era en realidad de «eseeeee»… ¡que ternura!, pero ¿coqueta? ¡¡¡Nunca!!!

El maratón…

Posted in Uncategorized on octubre 6, 2008 by retrofuga

Cuando mi padre enfermó de cáncer, para mí comenzó el maratón…

Como todo adolescente desconocía las teorías freudianas que afirman que el único Dios que conocemos en vida es el padre, pero algo había de sospechar porque me levantaba por la mañana y sabía que el resto del día sería vertiginoso, agotador, conométrico.

«El maratón», nombre con el que bauticé a mis días durante aquel último año de vida de mi progenitor, consistía en enfrentar minuto con minuto una cadena de supersticiones cotidianas, cual si sorteara obstaculos y ganara puntos en un videojuego.

Cuando Orlando, el chofer, me llevaba a la escuela, yo miraba algún semáforo y pensaba: «si logra cruzar la calle con la luz en verde… mi padre se salvará». Durante el recreo, jugando basketball, justo antes de lanzar la pelota al aro, pensaba: «Si logro encestarla, mi padre no morirá».

Incluso las calificaciones escolares entraban en aquel vertiginoso torneo de esperanza infantil. En la clase de Física competía siempre por el primer lugar con aquel niño presumido llamado Marco Tulio, ambos queríamos ser astrónomos y emular a Carl Sagan, incluso podíamos repetir de memoria pasajes enteros de la serie televisiva Cosmos. Por ello, un buen día me dije: Si logro ganarle a Marco Tulio en la boleta de final de mes, mi padre volverá a estar sano.

Fue así como además del maratón me involucré en una extenuante cruzada de estudio por convertirme en la lumbrera de la clase de Física. Coincidió aquello con que Martín, el maestro con afro (hermano prófugo de los Jackson five) nos encargó un trabajo que respondiera la misteriosa pregunta: «¿La luz tiene masa o la masa tiene luz?

Por las noches, saludaba a mi padre rapidamente y me entregaba a los libros… a veces lo miraba cabizbajo y cansado  y le decía en silencio: «No te preocupes viejo, vas a estar bien, porque voy a ganarle al garnápido de Marco Tulio».

Y así fue… en efecto…. mi esfuerzo rindió resultados, porque después de numerosos exámenes fui calificado con un 10 redondo, mismo que fue promediado en la boleta ganando por cinco puntos a mi secreto competidor.

Retrofuga: Pero mi padre no mejoró, por el contrario, su estado se agravó y perdió el habla a causa de una dolorosa operación en la cuerdas vocales. Sus últimos días fueron de gran silencio, pero como buen escritor, nunca abandonó sus libretas de apuntes en donde se expresaba con el mismo ingenio que antes.

Según algunas teorías freudianas, ver morir al padre es igual que perder a Dios… creo que nunca he estado de acuerdo… porque «el maratón» aún continúa, sus causas evolucionaron y se diversificaron, dejaron atrás el pensamiento mágico infantil para transformarse en un motor dirigido a mil retos mas complejos. ¿Acaso en el fondo intento aún salvar a ese viejo periodista y escritor?

Retrofuga de amnesia: No lo sé… lo que sí tengo muy claro es que aún después de tantos años no logro recordar las conclusiones de aquel trabajo escolar de física: ¿La luz tiene masa o la masa tiene luz? A la vuelta de unos años encuentro un significado simbólico en aquel misterio, porque definitivamente mi luz y la de mi padre, una en el terreno físico y otra ya inmaterial, estarán unidas para siempre.

Marión…

Posted in Uncategorized on octubre 3, 2008 by retrofuga

Yo tendría unos 13 años, ¿el escenario?, el innombrable Instituto Mexicano Francés. La recuerdo con sus ojos de pantera profundamente verdes, sus pulseras gomis a lo Madonna y su cabello castaño ensortijado.

Cuando Marión llegaba a la escuela el tiempo se detenía para todos. Si hubiésemos estado en Gringolandia ella hubiese sido la típica vampireza de High School con la que el alumno tímido sueña con asistir al baile de graduación.

Después de dos años completos de secundaria amándola en secreto, aún recuerdo aquella noche cuando escribí una torpe y cursi carta en la que volcaba mi atormentado amor adolescente. Al día siguiente, durante el descanso, mientras ella conversaba con sus amigas imponiendo al resto de la escuela la moda de usar un tenis Nike de diferente color en cada pie, me escabullí hasta su salón y coloqué mi  misiva en su mochila de rayas rojas.

Desde entonces hubo entre ella  y yo un diálogo secreto de miradas. Marión desconfiaba de mí porque en ese tiempo era yo un vampiro darki… literal, casi con tendencia gótica. Me juntaba con otros vampiros de mi calaña que intentaban parecer malos con sus camisetas de Iron Maiden… y nuestra negrura en conjunto asustaba a todos, incluso al director, quien recomendaba a nuestros padres enviarnos con la orientadora para cortar de tajo aquella incipiente vena de maldad.

Sin embargo, siempre que nuestras miradas se cruzaban, ella me sonreía y leía en sus ojos ese esperanzador fifty-fifty entre el miedo y el embeleso.  

Mis camaradas vampiros se quejaban de la fresés de aquellas niñas vestidas de rosa que deambulaban por la escuela… y mientras tanto yo suspiraba por Marión como un Nosferatu seducido por aquel universo de colores, peluches y fragancias frutales… ¡aaah!

Poco después… la tragedia.

Marión se hizo novia de un muchacho galán de suetercitos color aguacate y pistache, con el cabello relamido y con una prometedora carrera, quizá como político o ejecutivo de alguna empresa transnacional depredadora.

Retrofuga casi mortal: La mañana del 19 de septiembre de 1985, el día del famoso terremoto de la ciudad de México, la gran barda del patio de la escuela comenzó a tambalearse y yo y un grupo de amigos estuvimos a un pelo de morir aplastados… lo curioso es que en las milésimas de segundo en las que corría para salvar mi vida, tan sólo pensaba en que debía sobrevivir porque sería una lástima no volver a ver a aquella chica de ojos de pantera.

Retrofuga de despedida: La última vez que la vi fue en 1987, poco antes de terminar los cursos. La escuela era todo un escándalo. Marión la chica más guapa, la vampireza inalcanzable, estaba embarazada del novio relamido de los suéteres eléctricos.

En el patio vacío, ella cruzó frente a mí acompañada de sus padres y el escandalizado director. Ella me miró, se detuvo y me dijo con ojos vidriosos de llanto: «¿Como estás?… ¿tu me escribiste aquella carta, verdad? Ante mi tímida respuesta afirmativa, ella sonrió, con gran dulzura. Aún recuerdo su rostro iluminado por un breve instante… pero su madre la tomó del brazo y se alejaron rápidamente… ella continuó mirándome… salió por la puerta principal y pasó a formar parte del universo de mis recuerdos.  Al curso siguiente pedí a m madre que me cambiara de escuela, mí unico vínculo adolescente con el color había desaparecido.

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