Así se lo pedía muchas noches mi padre a una mujer de ojos claros y de ascendencia italiana, mi madre. Ella entonaba aquella canción en un idioma para mí desconocido… y algo bonito debía de estar expresando, porque la teatral escena siempre culminaba en besos cursis similares a los de Morticia y Homero en la serie Los locos Adams.
Retro fuga reflexiva: Aquella canción italiana «Catarí», me marcó para siempre como un seguidor de la cursilería. ¿Acaso estoy condenado a pronunciar frases cursis sin tener conciencia de ello? ¿Es la cursilería una herencia familiar?
Retrofuga visual: La verdad no sé nada sobre esa herencia, pero que bien se sentía ver a mis padres dandose un beso apasionado… una mezcla de bochorno y seguridad invadía mi conciencia de niño, y a veces completaba el cuadro abrazándo fuerte sus piernas como para sumarme a su calor y electricidad.
Retrofuga infantil: Ya desde niño me sentía afortunado por ver a mis dos progenitores besándose. En las casas de mis amigos observaba como sus padres se trataban como medios hermanos o peor. Incluso pensaba: Ojalá vieran a mis padres, tal vez se contagiarían de algo de su amor… aunque la mayoría de las veces era más práctico, mencionaba en voz alta que no se perdieran el show de Los locos Adams